jueves, 11 de agosto de 2011

Expresión Musical en Educaciòn Inicial


Si retrocedemos en el tiempo, las actividades musicales en las primeras etapas educativas se reducían a la enseñanza – aprendizaje de algunas canciones infantiles y a la audición de obras de música clásica mientras los alumnos realizaban trabajos o ejercicios de otras materias, pero en la actualidad el tratamiento de la expresión musical en las etapas de Educación Infantil y Primaria requiere mayor atención por su importancia en la formación integral del alumno.
En el artículo de octubre hablaba de la música en el Periodo de Adaptación de Educación Infantil. Ahora que ya hemos superado este periodo, quiero resaltar algunos aspectos relacionados con el desarrollo de la expresión musical en mi aula de Educación Infantil de 3 años.

Desde comienzo de curso vamos elaborando nuestro “Libro Viajero”, que es un compañero más de los niños, un amigo que permite estrechar lazos entre la familia y la escuela, fomentado así la creatividad, el trabajo compartido, la toma de decisiones conjunta, el amor y el respeto por los libros...


En él participa toda la familia, aportado aquellas cosas que desee: la espera y el nacimiento de un hermano, un cuento inventado, la receta preferida, poesías, canciones, fotografías, pinturas, dibujos, collages, las aficiones del niño, sus gustos personales, el relato de alguna excursión, etc....

La música siempre está presente en el libro viajero: Isabel con la “Canción del Tomate” que tanto le gusta, Javi nos escribe sobre “Pipiricayo”, una canción que le canta su abuela y es una de sus preferidas, a Mario lo que más le gusta es la música, en casa tiene un micro y canta todo lo que escucha pero le da mucha vergüenza que lo vean...

Este libro está formado por folios en blanco encuadernados (4 o 5 folios por alumno). Llama a las puertas de todos los niños, el libro entra en cada casa durante una semana y en él participa toda la familia. Se realiza de este modo un trabajo coordinado entre la familia y la escuela porque lo elaboran en sus casas pero luego en la asamblea, hacen partícipes a sus compañeros de clase de todo lo plasmado en el libro.

Educar es socializar y para vivir en sociedad hay que comunicarse, por lo tanto la socialización y la comunicación son metas imprescindibles en esta etapa educativa. La asamblea que realizamos al comienzo de cada jornada escolar nos sirve para establecer lazos de unión con los compañeros de clase, motivar, despertar el interés, activar los conocimientos y experiencias previos, introducir aquellos aprendizajes que nos permitirán desarrollar posteriores actividades cooperativas... La expresión musical siempre está presente en nuestra asamblea diaria.

El sonido y el silencio son compañeros inseparables de nuestra realidad diaria. La voz de los padres, los abuelos, las personas más próximas, los sonidos producidos en la casa, la escuela, los ritmos constantes de la calle que entran por la ventanas de clase, la televisión... forman nuestro entorno sonoro y así lo apreciamos.

A través de las manifestaciones sonoras los niños de 3 años van desarrollando las actitudes básicas para la escucha y las capacidades de observación, reconocimiento, comparación y diferenciación de los sonidos. En clase favorecemos el contacto con las distintas experiencias sonoras que nos ofrece el mundo que nos rodea, y facilitamos situaciones idóneas para interiorizar los diferentes sonidos y ritmos que se producen en el propio cuerpo o por medio de él.

La actividad musical en nuestra clase es siempre muy agradable y gratificante, la atendemos como un juego continuo, a partir de contextos significativos en el que los alumnos van observando, descubriendo, manipulando y experimentando los elementos musicales en sus diferentes manifestaciones. Ellos sienten la necesidad de expresarse por medio de la voz, el movimiento y todo tipo de objetos sonoros e instrumentos musicales que hay a su alcance. La experiencia lúdica es un marco adecuado para que empiecen a utilizar los recursos expresivos sonoros en diferentes situaciones; de esta forma los irán seleccionando, ajustando, estructurando y coordinando mejor.

Con la interiorización y vivenciación del ritmo, desarrollamos los restantes elementos musicales. Igualmente facilitamos contextos de actividad que impliquen la representación e interpretación sonoras, con la utilización de soportes expresivos, como la voz, el propio cuerpo, el gesto o determinados trazos gráficos.

Participamos de forma individual y colectiva, en producciones sonoras y musicales tradicionales, principalmente en canciones, juegos rítmicos y danzas infantiles propias de nuestra comunidad.

La canción es una de las formas más vivas, fáciles y espontáneas de prácticar la música. Desde los más elementales tarareos infantiles hasta las más elaboradas formas ofrecen al niño un sinfín de posibilidades de expresión musical.

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